Sale del camino desgastado.
Hace muchos años, una amiga compartió conmigo que rara vez había sido elogiada por sus padres. Sus expresiones no eran abiertamente críticas, pero aún así, le hacían sentir que no cumplía con sus expectativas.
Le decían frases como, «Es una lástima que obtuviste esa mala nota en tu boletín de calificaciones, de no ser por ello, hubieras logrado entrar a la lista de honor». Lo que parecía como un comentario insignificante por parte de sus padres, se convirtió en un sendero trillado en su mente, no soy suficiente.
Mi amiga tenía 40 años cuando me contó esto; esa frase había resonado en su mente por un largo tiempo. Y esa historia de no ser suficiente seguía frenando los sueños y esperanzas que tenía para su vida, y los planes que Dios aún tiene para su vida.
Quizás puedas identificarte. O quizás en tu mente se oye como lo siguiente:
Fracaso en todo lo que hago.
Si no sale perfecto, no cuenta para nada.
¡Soy demasiado!
Soy una molestia tan grande.
No puedo contar con que nadie más me ayude o me proteja.
El versículo clave de hoy, nos dice qué hacer con los pensamientos que nos retienen de seguir hacia adelante en el propósito de Dios. «Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo» (2 Corintios 10:5).
Primero, destruimos los argumentos. Fíjate lo fuerte que es esa palabra. Cuando imagino algo siendo destruido, imagino que explota hasta que se desaparece por completo. Necesitamos hacer lo mismo con las mentiras.
Recuerda que el enemigo intenta hacernos olvidar lo que Jesús dice sobre nosotras para evitar que le glorifiquemos. Necesitamos acudir al Dios de ejércitos angelicales a batallar y a usar Su fuerza para destruir esas mentiras.
Segundo, llevamos cautivo todo pensamiento. Estamos constantemente pensando en algo; asegurémonos de que nuestros pensamientos reflejen los pensamientos de Dios. Si tal como mi amiga, también has estado creyendo la misma mentira por mucho tiempo, esa mentira probablemente haya creado un sendero desgastado en tu mente también. Naturalmente, nuestros cerebros toman el camino de menos resistencia, pero si reemplazamos esas mentiras con la Verdad de la Palabra de Dios, podemos crear una resistencia impulsada por Jesús que nos ayudará a salir de esas sendas antiguas y entrar en el sendero nuevo que Dios tiene para nosotras.
por LYSA TERKEURST
