Eres bienvenida a la mesa de Dios.
Cuando las sombras se juntan alrededor, la Palabra de Dios permanece.
Jesús no juzga tu llanto.
La fuerza que no tengo.
En cambio, Él nos salvó.
Esperanza cuando nada tiene sentido.
Más grande que todo.
Cuando te quedas postrada en el polvo.
Cuando Dios nos guía a enfrentar lo que hemos estado evadiendo.
Solo el siguiente paso.