Solo el siguiente paso.
Dios me está enseñando mucho sobre cómo confiar realmente en Él. Completamente. Totalmente. De todo corazón.
Aunque el camino que estoy recorriendo pueda parecer incierto, Él es fiel y me ilumina lo suficiente para que pueda ver el siguiente paso. Y esto no es que Él sea misterioso, sino que es una gran demostración de Su misericordia. En lugar de bombardearlo con mis sugerencias o proyecciones, apretar los puños y tratar de controlarlo todo, simplemente necesito aceptar y obedecer lo siguiente que Él me muestre. Y luego lo siguiente.
Eso es lo que significa verdaderamente «confia[r] en el SEÑOR con todo tu corazón y no [apoyarte] en tu propio entendimiento» (Proverbios 3:5).
Porque esto es lo que sé sobre mí misma: si Dios me mostrara demasiada revelación a través de un plan exacto de hacia dónde me dirijo, podría entrar en pánico si Su plan no coincidiera con lo que deseo desesperadamente. O podría sentir la tentación de tomar el control y hacer que las cosas sucedan por mi cuenta.
Por otro lado, si me mostrara muy poco, sin revelarse nunca a Sí mismo ni Su guía, me paralizaría la idea de que me ha abandonado.
Pero en Su bondad, Dios nos da a cada una de nosotras la revelación justa para seguir adelante hoy, una invitación Suya a serle plenamente obedientes en este momento. Cuando leo pasajes de las Escrituras como Proverbios 3:5-6, puedo sentir Su insistencia en mi corazón… Lysa, ¿estás siendo obediente Conmigo en esto?
O cuando escucho consejos sabios, me siento desafiada… Lysa, ¿estás dispuesta a poner en práctica lo que se te sugiere en esta situación?
A menudo, mi confusión no se debe a que Dios sea misterioso, sino a que yo no soy obediente. Al comenzar este nuevo día, busco a Dios en lugar de tratar de descifrar Su plan. En lugar de llenar los vacíos de lo desconocido con mis sugerencias a Dios, pongo mi confianza en Él.
No tenemos que saberlo todo para confiar plenamente en Él. Podemos tomar las cosas un día a la vez. Un paso a la vez. Un acto de obediencia a la vez. Un rayo de luz a la vez.
por LYSA TERKEURST
