Qué Hacer con Una Amistad Fracturada.
Una mañana, al no encontrar mi lista de oración, dije, Señor, ¿por quién quieres que ore hoy?
Me resistí al nombre que vino a mi mente. Mi amistad con esa persona se había apagado, y no entendía por qué.
Le pregunté al Señor, ¿Debería hacer algo para restaurar esa amistad? Pero el Espíritu Santo sólo reafirmó Su llamado a orar por ella. Sin importar el estado de mi amistad con esa persona, el Señor me mostró que lo mejor que podía hacer era orar. De hecho, estaría demostrando mi amor y consideración por ella al pedirle a Dios que la bendijera.
Como Jesús dijo a Sus discípulos, «Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, y oren por quienes los calumnian» (Lucas 6:27b-28). Si Jesús nos llama a orar por nuestros enemigos, por supuesto que podía orar por una amiga con quien ya no era cercana.
Incluso cuando nuestras amistades atraviesan por temporadas de sequía, tensiones o fracturas dolorosas, Dios nos llama a la oración como punto de partida hacia la restauración. Es posible que nuestras oraciones por una amiga no sanen un distanciamiento existente, pero sí demuestran que valoramos a la otra persona cuando la llevamos al trono del Padre.
¿Por qué es tan importante la oración?
- La oración es un paso de fe. Requiere admitir que yo no puedo reparar lo que está roto, pero Dios sí. Que confío lo suficiente en Él para entregar la vida de mi amiga en Sus manos capaces. Si he perdido el contacto con esa persona, aún puedo demostrar confianza al seguir orando, incluso cuando no vea las respuestas de Dios.
- La oración es una extensión de la gracia. La gracia de Dios es un regalo que no merecemos. Si hemos sufrido por las decisiones pecaminosas de alguien más, nuestra naturaleza humana desea que esa persona reciba su merecido por lo que hizo. Pero cuando oramos para que Dios la bendiga, le estamos pidiendo a Dios que derrame Su gracia sobre ella y sobre nosotras.
- La oración es un acto de perdón. El perdón no es un sentimiento, sino una serie de acciones. El orar por alguien demuestra que nos importa su relación con Dios y que estamos de acuerdo con Él en que esa persona es digna de Su gracia. Puede ser que nuestro dolor nunca desaparezca por completo, pero puede suavizarse a medida que nuestras oraciones producen compasión.
- La oración es la mejor forma de amor. La marca del amor de Dios siempre quiere lo mejor para la otra persona. Es estar dispuesta a seguir amando incluso cuando alguien ha fallado al amarnos. Pedirle a Dios que esté con nuestra amiga demuestra ese tipo de entrega incondicional.
La oración me ha enseñado que, aunque a Dios le importan profundamente mis relaciones con los demás, le importa aún más que cada una de nosotras tengamos una relación con Él. Mientras busco ser más como Cristo, mis oraciones demostrarán que estoy poniendo primero la relación de mi amiga con Jesús.
por KAREN WINGATE
