El Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no es una enseñanza mística de la Nueva Era introducida después de Jesús. El Espíritu estuvo presente en la creación, como se menciona en las primeras líneas de la Biblia en Génesis: «… Y el Espíritu [ruach o aliento] de Dios se movía sobre la superficie de las aguas» (Génesis 1:2, NVI).
En Éxodo, Dios instruyó a Moisés a construir un «tabernáculo» para Él, el cual es traducido de una palabra Hebrea que significa «tienda». Esta fue una idea revolucionaria en el mundo del Antiguo Cercano Oriente de Moisés. La gente de antaño imaginaba deidades fijadas por su ubicación, como un dios del sol y un dios de la luna, el dios de las estrellas o el mar. Un tabernáculo significaba que Yahweh era personal: Dios caminando y permaneciendo con Su pueblo, entre Su pueblo.
Esto hace que las palabras de Juan al comienzo de su Evangelio sean aún más notables: «Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros» (Juan 1:14a, NVI). La palabra «habitó» en este versículo es una traducción del griego skenoo, que significa «armar un tabernáculo».
El modelo del Antiguo Testamento era que la gente construyera un tabernáculo, y Dios lo llenaría con Su gloria y presencia. Juan describe a Jesús como un tabernáculo lleno de la gloria y presencia de Dios. La gloria de Dios que llenó el tabernáculo ahora ha llenado el cuerpo de Jesús. Él es el tabernáculo que vive, respira, camina y habla.
Como nos muestra el resto del Evangelio de Juan, Jesús se metió en muchos problemas con los sacerdotes judíos por decir que Él era el tabernáculo. Él hizo un reclamo aún más provocativo cuando dijo: «— Destruyan este templo … y lo levantaré de nuevo en tres días» (Juan 2:19, NVI). Jesús estaba comunicando, «lo que construiré en tres días a través de Mi muerte y resurrección es la realidad a la que siempre tenía que apuntar la estructura del templo».
Y hay más. Después de Su resurrección, Jesús sopló sobre Sus discípulos y dijo: «—Reciban el Espíritu Santo» (Juan 20:22). Así como Jesús, lleno del Espíritu Santo, actuó como un templo viviente, ahora comisionó a Sus discípulos a ser llenos del Espíritu y actuar en este mundo como templos vivientes, habitados por la presencia de Dios. Él nos hizo los contenedores de la presencia de Dios.
El resto de la Biblia describe, esencialmente, gente común y corriente que «arma un tabernáculo»: gente normal llena del Espíritu Santo que lleva a cabo el ministerio de Jesús. Como escribió el Apostol Pablo: «¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?» (1 Corintios 6:19a, NVI).
Tu cuerpo físico individual es donde Dios mora ahora a través del Espíritu Santo, tal como Dios planeó cuando sopló Su ruach en los primeros humanos en Génesis.
Cada seguidor de Jesús ha sido llenado con este extraño familiar, el mismo Espíritu que llenó a Jesús. ¿Qué significado tiene esto para ti en respecto a cómo vives tu vida hoy?
Señor, gracias por amarme tanto que quieres estar conmigo y dentro de mí. Capacítame con Tu Espíritu para honrarte en todos los sentidos hoy. En el Nombre de Jesús, Amén.
por TYLER STATON