Cuando uno de los cónyuges renuncia y el otro sigue intentando.
Conozco la desesperanza desgarradora que se siente cuando se desmorona una relación.
El silencio, el rechazo, las palabras ásperas, la ausencia de intimidad, las preguntas sin respuesta y el dolor.
Cuando mi matrimonio se estaba desmoronando, recuerdo que me sentía como si hubiera experimentado el equivalente a una colisión frontal grave, necesitando desesperadamente ir a una sala de emergencias. El dolor intenso y el trauma severo hicieron que pareciera que estaba emocionalmente herida.
Si mis heridas hubieran sido físicas, alguien hubiera llamado al número de emergencias y los paramédicos hubieran intentado estabilizarme y llevarme al hospital. Los médicos de trauma de la sala de emergencias hubieran sabido qué hacer para controlar mi dolor y me hubieran llevado al quirófano para reparar el daño.
Pero ese nivel de atención y ayuda inmediata no estaba disponible para mí con el trauma emocional que estaba experimentando. Ningún médico podía curar quirúrgicamente mi corazón roto.
Los días se convirtieron en meses y los meses en años. Lentamente, me convertí en alguien que no reconocía. Mi espíritu fuerte y normalmente despreocupado se convirtió en una mezcla confusa de ansiedad, ataques de pánico y dolor tan intenso que pensé que nunca volvería a sentirme saludable o normal.
Por eso me duele el corazón por cualquier persona que experimente un divorcio no deseado. No quieres esto, pero tu cónyuge ha seguido adelante y te sientes quebrantada y atascada. Si te encuentras ahí hoy, lo siento mucho. Conozco el dolor profundo que se produce cuando uno de los cónyuges renuncia mientras el otro todavía sigue intentando. Sientes un anhelo desesperado por hacer que la otra persona reaccione, detenga su resignación y ponga fin a toda la destrucción.
Una situación como esta es demasiado complicada para respuestas simples. Pero sí quiero darte un peldaño en el que puedas pararte ahora mismo:
Decide hoy que eres digna.
Porque lo eres. Eres digna. Puede que no lo sientas hoy. Pero el Salmo 139 me asegura que lo eres:
Porque Tú [Dios] formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien (Salmo 139:13-14).
Fuiste hecha «asombrosa y maravillosamente» por un Dios amoroso que cuida de ti. Eres hermosa, cautivadora, inteligente y capaz. Pero si estás en una relación llena de disfunción no resuelta, negligencia o cualquier tipo de abuso, sospecho que te sientes un poco menos de todo lo que he descrito.
Las relaciones rotas pueden derrumbar a una persona. Tal vez incluso sientas que has perdido a esa niña interior que solía ser tan positiva, feliz y lista para conquistar el mundo. La única forma de recuperar a esa niña es salir a tomar aire y recordar lo siguiente: eres digna porque el Creador del universo dice que lo eres.
No eres definida por lo que has hecho ni lo que te han hecho.
Eres una persona que ama a Dios y es amada por Dios.
Estás hecha a Su imagen.
Eres un reflejo de la gloria y la bondad de Dios.
Eres amada desde lo más profundo del corazón insondable de Dios Padre.
Eres atesorada más allá de lo que puedas imaginar.
Tú. Eres. Digna.
Ahora, dedica tiempo para tomar algunas decisiones sensatas. Haz un plan.
Traza algunos límites saludables y útiles para que puedas mantenerte segura, sana y estable. Habla con personas sabias que te brinden consejos piadosos y caminen amorosamente contigo en este trayecto difícil.
Y si necesitas más consejos sabios, escribí un libro con el Dr. Joel Muddamalle y Jim Cress que es teológicamente sólido para ayudarte a saber lo que la Biblia dice y no dice sobre el divorcio (ver más abajo).
Mientras recorres este camino, ora pidiendo discernimiento claro. Jesús es la mejor fuente de ayuda y te guiará conforme perseveras con Él.
Espero con todo mi ser que haya un cambio milagroso en tu matrimonio. Pero a veces eso no es saludable ni posible. En mi situación, no me di por vencida, más bien acepté una dura realidad. Sí te encuentras ahí, oro para que la persona hermosa que eres se eleve por encima de todo lo que se ha desmoronado, aún aferrándose fuertemente a Aquel que siempre te llama digna.
por LYSA TERKEURST
