Cuando la ansiedad se siente como una espina.
He demorado mucho tiempo en aprender una de las lecciones más importantes de la vida — mis limitaciones no me descalifican de la bondad de Dios.
Todas tenemos una cantidad limitada de recursos y energía, y sé que no soy la única que siente tener poca reserva de paciencia. Nuestras limitaciones pueden sentirse paralizantes, como una manta de plomo en nuestros hombros o grilletes alrededor de nuestros tobillos, que nos agobian e impiden que vivamos las vidas que deseamos. Vivimos en una cultura de la autosuficiencia que dice que debemos serlo todo, hacerlo todo y tenerlo todo. Quedarse corto no es una opción.
Pero la Palabra de Dios cuenta una historia diferente.
En 2 Corintios 12, el Apóstol Pablo habló sobre una espina clavada en su cuerpo. No sabemos los detalles, pero seguramente era una limitación, una dificultad, algo que desesperadamente deseaba cambiar. Pablo rogó tres veces a Dios para que se lo quitara.
Dios le respondió de la siguiente manera: ««Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad»» (2 Corintios 12:9a). Dios no cambió las circunstancias de Pablo, más bien le ofreció Su poder.
¡Esto es lo que Él quiere hacer hoy en tu vida también! Aquella limitación que te hace sentir que lo que eres o haces o tienes no es suficiente, es en realidad la puerta hacia experimentar más del poder de Dios y Su provisión en tu vida.
Sé que esto es verdad porque Él lo ha hecho por mí.
Una de las limitaciones más grandes en mi vida es la lucha contra la ansiedad y la depresión. Cuando las lágrimas incontrolables se derraman, cuando el agotamiento se siente en lo profundo de mis huesos pero no puedo dormir, cuando mis niveles de sensibilidad están altos y mi irritabilidad está disparada, me siento condenada a perder.
Como Pablo, le he rogado a Dios que me quite esta espina. Pero hasta el momento, Su respuesta amorosa ha sido, usaré tu dolor y lucha para Mis buenos propósitos. Prefiero que te acerques a Mí cojeando, a que salgas corriendo con tus propias fuerzas.
Amiga, es momento de replantear cómo percibes tus limitaciones. La debilidad no es un detrimento, es una oportunidad de recibir la gracia abundante y fortaleza de Dios.
Inicia hoy con este ejercicio sencillo. Toma un momento para orar esta oración de respiración conmigo. Mientras inhalas, deja que la verdad asiente en tu corazón. Al exhalar, entrégate a Jesús y aférrate a la fortaleza que Él te da cada día.
Inhala verdad — La gracia de Dios es lo único que necesito.
Exhala confianza — Mi debilidad por Su fortaleza.
por BECKY KEIFE
