Nutrida por la gracia.
| No necesitaba más comida. Ni más café. Ni otro plan de estudio bíblico perfectamente resaltado. Lo que necesitaba era descanso. Descanso verdadero. El tipo de descanso que no se puede fingir ni forzar. Sin embargo, ahí estaba otra vez, parada frente a la despensa. No porque tuviera hambre física, sino porque algo muy dentro de mí se sentía… vacío. Eso es lo que hago cuando estoy exhausta. Recurro a cosas que prometen consuelo inmediato, pero que nunca satisfacen. Comer. Navegar en el celular sin parar. Ocuparme de más. Pensar de más. Intentar ser todo para todos. Ese día sentí al Señor invitándome a hacer una pausa y acudir primero a la Escritura antes que a cualquier otra cosa. Y el Salmo 23:2-3a me encontró justo en ese momento: En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma… No sé tú, pero a veces intento pasar de largo esos verdes pastos. Demasiado por hacer. Demasiadas personas que sostener. Demasiadas expectativas. Pero este versículo no dice que nosotras mismas nos hacemos descansar ni que descubrimos cómo restaurarnos. Dice que Dios, nuestro Pastor, lo hace. Él nos hace descansar. Él nos lleva hacia la paz. Él restaura nuestras almas. Eso es gracia. Pura gracia. Tal vez tu agotamiento no se vea como el mío. Quizás no estás frente a una despensa, sino en medio de una vida que se siente demasiado al límite. Tal vez has creído que la fortaleza se trata de seguir adelante y fingir que todo está bien. Pero, amiga, no somos máquinas que solo necesitan más combustible o mejores hábitos de productividad. Somos almas que necesitan alimento diario y Jesús lo sabe. Hoy, si estás exhausta de intentar mantener todo bajo control, quisiera extenderte una invitación. Deja que el Pastor te sostenga. Permítele guiarte lejos del ruido, hacia Su presencia. No porque te lo hayas ganado. No porque ya tengas todo resuelto. Sino simplemente porque Él te ama y quiere nutrirte con algo más profundo de lo que este mundo puede ofrecer. Su gracia no es una recompensa para los fuertes; es un refugio para quienes están desgastadas. Y eso significa que hay lugar para ti. |
por JANE HANNA STOUDT
