Una promesa para cuando te sientas olvidada.
Mis lágrimas se mezclaban con la espuma en el fregadero cuando sonó el timbre. No era precisamente la imagen más inmaculada de la hospitalidad ya que tenía los ojos rojos, mi mente agotada y el corazón que me dolía.
Para la mayoría de las personas, era un martes cualquiera. Pero para mí, era un día que había temido enfrentar.
La fecha en el calendario, que antes marcaba una celebración, ahora era un recordatorio desorientador de la pérdida. Mientras el mundo seguía girando como si nada hubiera cambiado, yo me sentía sola en mi dolor.
El timbre sonó de nuevo. Cuando entreabrí la puerta, vi a mi amiga sosteniendo mi café favorito en una mano y un ramo de flores en la otra.
«Me acordé…», me dijo, mientras me envolvía en un tierno abrazo.
Esa imagen de mi amiga en la puerta de mi casa es la que viene a mi mente cuando leo el versículo del día de hoy. Cerca del final de un cántico que exalta el amor profundo de Dios por Su pueblo, el salmista declara: «Él se acordó de nosotros en nuestras debilidades. Su fiel amor perdura para siempre» (Salmo 136:23).
A primera vista, sencillamente reconocer la gran memoria de Dios puede parecer una forma un poco decepcionante de finalizar este antiguo himno. Después de todo, los versos previos celebran algunas de las manifestaciones más épicas del amor de Dios jamás registradas:
- Su creación milagrosa (Salmo 136:4-9)
- El mar Rojo partido (Salmo 136:13-15)
- Sus victorias en batalla (Salmo 136:17-22)
- Su decisión de liberar a las personas (Salmo 136:10-12)
Pero en el versículo 23, el salmista no alaba a Dios por un momento de reflexión pasiva ni una contemplación en silencio. La palabra hebrea que usó para «se acordó» es zakar, que significa «recordar y actuar en consecuencia».
Al igual que partir el mar o crear la luna con Su palabra, el recordar de Dios implica acción.
Dios se mueve en respuesta a Su memoria. Así como mi amiga no solo reconoció la fecha en el calendario, sino que hizo algo al respecto.
A veces, la respuesta de Dios llega en forma de una palabra oportuna a través de la Escritura. Otras veces, se manifiesta como un cambio sobrenatural en nuestras circunstancias o una inyección de esperanza en el corazón. También puede verse reflejada en cómo suple nuestras necesidades a través de la presencia de una amiga o el consuelo de una comunidad.
Mientras Dios elige expresar Su amor hacia nosotras de diferentes maneras, el Salmo 136:23 nos asegura esta verdad:
Cuando nos sentimos débiles o derrotadas, indefensas o heridas, no estamos solas.
Porque recordar es amor en acción. Y tenemos un Padre celestial que promete no olvidarnos jamás (Isaías 49:15).
