Sería feliz, si tan solo tuviera…
Recuerdo el día en que oraba mientras las lágrimas caían, Dios, por favor, quita este anhelo de mi corazón o muéstrame Tu respuesta. No creo ser capaz de seguir esperando lo que ya no parece posible.
Si alguna vez has orado de forma similar, conoces ese punto de quiebre. Y en ese lugar de desesperación, nuestras vidas pueden ir en una de dos direcciones:
- Nos podemos inclinar hacia Dios y confiar en Él más plenamente.
- Podemos buscar soluciones temporales dentro de nosotras, anestesiarnos para no sentir el dolor o escuchar los guiones desesperanzados que rondan nuestras mentes y que terminan dejándonos más vacías.
Uno de esos guiones en los que me enredo, va algo así, Podría ser feliz, si tan solo tuviera…
Más recursos.
Un hogar pacífico y predecible.
Más tiempo.
Relaciones descomplicadas.
Amigas más comprensivas.
La habilidad de ver un futuro donde realmente me encuentro bien.
No sé cuales son tus pensamientos de «si tan solo tuviera», pero sí sé esto; ninguno de ellos traerá satisfacción verdadera. Quizás traigan momentos de felicidad, pero aparte de una relación viva y en crecimiento con Dios, aún si recibiéramos todo lo que está en la lista, siempre habría un vacío en nuestras almas.
Si estuviéramos tomando un café juntas, procesando todo esto, te llevaría a este pasaje en la Palabra de Dios: «La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; El mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos».
Verás que, en lugar de decir «si tan solo tuviera» y completando esa frase con una persona, una posesión o posición, podemos decidir reemplazar esa declaración con la Verdad de Dios.
Estos son algunos ejemplos:
Si tan solo tuviera … personas.
Ya no me enfoco en si tan solo mi padre biológico me amara. En su lugar, recuerdo que Dios es «Padre de los huérfanos» (Salmo 68:5, NBLA), y Su amor por mí es para siempre (Salmo 136).
Quizá tu hueco no viene por la ausencia de un padre, sino por una amiga que te lastimó o rechazó. O quizás tener hijos es tu anhelo no cumplido. Cualquiera que sea, Dios es quien encaja perfectamente para llenar tu vacío.
por LYSA TERKEURST
