Que así sea.
¿Alguna vez has recibido noticias tan emocionantes que cambiaron el curso de tu vida? Quizás fue la noticia esperada de un embarazo, o un diagnóstico favorable. Quizás te dieron un gran ascenso en el trabajo o fuiste llamada al campo misionero. Estas noticias son causa de gran regocijo, pero incluso las mejores noticias pueden venir acompañadas de dudas.
¿Daré a luz a un bebé sano?
¿Regresará mi enfermedad?
¿Soy la persona adecuada para este trabajo?
¿Tengo lo que se requiere para este llamado?
Imagina el asombro de María cuando el ángel Gabriel le dijo: ««No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (Lucas 1:30-31, NBLA).
Aquella joven, común y corriente, recibió las noticias más increíbles y trascendentales, y aunque seguramente tuviera preguntas, al fin de cuentas confió en el plan divino de Dios.
Amiga, nuestras acciones siempre siguen las convicciones de nuestro corazón. Aunque María no comprendía totalmente lo que venía —¿cómo podría?— ella confió en el Señor lo suficiente para decir: «hágase conmigo conforme a tu palabra»» (Lucas 1:38b).
¡Qué increíble disposición de corazón frente a la incertidumbre de la vida!
Sin importar las buenas nuevas de gozo que recibamos, depende de nosotras confiar en el plan santo y perfecto de Dios. Aun cuando tengamos más preguntas que respuestas, siempre podemos confiar y obedecer. No necesitamos entender a la perfección el plan perfecto siempre y cuando sigamos el camino de nuestro Salvador perfecto.
Esta Navidad reflexiona en las maneras en que Dios te ha bendecido con oportunidades para servirle a Él y a otros. Trae tus preguntas ante Él, con la confianza de que eres invitada a acercarte al trono de la gracia para recibir misericordia y ayuda en tu momento de necesidad (Hebreos 4:16). Más que nada, sigue el modelo de fe de María cuando dijo: «hágase conmigo conforme a tu palabra»» (Lucas 1:38b).
por RUTH CHOU SIMONS
