Un nuevo comienzo con la Biblia que es fácil.
¿Alguna vez has tenido algunos de estos pensamientos al intentar leer la Biblia?
No entiendo lo que está pasando.
Ni siquiera sé por dónde empezar.
Me aburro y me distraigo demasiado rápido.
Me siento abrumada.
Lo haré después.
Simplemente no me alcanza el tiempo
Si esa eres tú, quiero que sepas, que no estás sola. He tenido esos mismos pensamientos también.
Cuando empecé a leer la Biblia, me sentía muy desorientada. No sabía lo que estaba pasando ni cómo hallarle sentido. Pero decidí bajar mi velocidad y tomarlo un día a la vez. Empecé leyendo poquito a poquito, con un cuaderno barato y con un corazón que desesperadamente anhelaba conocer a Dios.
Me tomó alrededor de seis años leer toda la Biblia. Sí, seis años. Y valió la pena cada minuto que pasé con la Palabra de Dios. ¿Por qué?
Porque a través de esas páginas, llegué a conocer al Dios de la Biblia como mi Dios.
Descubrí que Su Palabra es más valiosa que el oro y más hermosa de lo que jamás había imaginado. Comencé a deleitarme en ella diariamente por toda la esperanza, paz y aliento que derramaba en mi vida.
Mientras leía, veía el corazón de Jesús. Y entre más lo miraba a Él, más quería conocerle, amarle profundamente y caminar cerca de Él. A través de Su Palabra, descubrí no solo historias y lecciones, sino una relación personal con el Dios viviente.
Su Palabra alumbró mi camino y me dio esperanza en los valles más oscuros. Como nos dice el Salmo 119:105: «Lámpara es a mis pies Tu palabra, Y luz para mi camino».
Aunque inicie insegura, sin motivación y verdaderamente abrumada, me comprometí a persistir. Y donde me faltaba entendimiento, Dios llegó a mi encuentro a través de Su Espíritu. Él abrió mis ojos, me ayudó a comprender las verdades que estaba leyendo y me dio la sabiduría para aplicarlas a mi vida.
Así que, amiga, este es mi consejo para ti: comienza.
Abre tu Biblia. Sé honesta con Dios sobre donde te encuentras y cómo te sientes. Él ya lo sabe y está justo ahí contigo.
Mantente comprometida. Elige un libro de la Biblia, cualquier libro, y léelo completo. No lo dejes, aunque no lo entiendas del todo o aunque te falte motivación. Confía en que Dios se encontrará contigo en esas páginas.
Cuando te comprometes a la Palabra de Dios, probarás y verás que Él es tan bueno. «Prueben y vean que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!» (Salmo 34:8, NBLA). Antes que te des cuenta, estarás regresando una y otra vez, anhelando cada vez más, deleitándote más y enamorándote más profundamente de Él.
por ASHLEY ARMIJO
