Si Dios tiene el control, ¿por qué dudo?.
Mientras todos en la iglesia cantaban acerca de la fidelidad y provisión de Dios, me senté sola en el servicio, con mi fe tambaleando. ¿Por qué esta temporada se siente tan saturada de escasez?
Sentía que me quedaba corta en todo: el matrimonio y la maternidad, el dinero y el ministerio, desde mis ratos en redes sociales hasta el servicio del domingo por la mañana. Me sentía «inferior» en mis roles de madre, esposa, hija, amiga e incluso como hija de Dios. Pero Él es un Dios que provee.
Vemos esto claramente en el libro de Génesis, cuando Dios elige a Abraham para asociarse con Él y bendecir a todas las naciones. Lo que más querían Abraham y su esposa era un hijo, y después de años de espera, Dios les dio a Isaac en su vejez. Pero Él no solo les proveyó lo que anhelaban, Él les dio más de lo que pudieron imaginar, prometiéndoles tantos descendientes como las estrellas.
Y luego Dios probó la fe de Abraham, pidiéndole que sacrificara a su amado hijo.
Esta instrucción impactante pareció desafiar toda lógica. ¿Por qué un buen Dios prometería y planearía un futuro alrededor del regalo maravilloso que era Isaac para después decirle a Abraham que lo matara? Abraham no pudo reconciliar estas dos cosas. Aún así obedeció a Dios.
Romanos 4:20 dice: «Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios».
Abraham no solo conocía a Dios; tenía una relación íntima con el Señor y lo había visto obrar lo imposible en su vida. Por lo tanto, «Abraham llegó a la conclusión de que si Isaac moría, Dios tenía el poder para volverlo a la vida.» (Hebreos 11:19a, NTV)
Finalmente, Dios proveyó un carnero para el sacrificio en lugar de Isaac, y Abraham llamó a aquel lugar «Yahveh-jireh (que significa «el SEÑOR proveerá»)» (Génesis 22:14, NTV). Esto también podría traducirse como «el SEÑOR se encargará». Dios ve el pasado, el presente y el futuro; anticipa y provee todo lo que Su pueblo necesita.
Esta prueba demostró la fe de Abraham y la fidelidad de Dios. Además, fortaleció la fe de Isaac y, finalmente, la de todo Israel al oír hablar de su Dios, Yahveh-jireh.
¿Y si nuestras pruebas también fueran oportunidades para confiar en Dios, experimentarlo y verlo más, para así conocerlo mejor? ¿Para entregarnos a Aquél que desea proveernos de maneras increíbles? ¿Para fortalecer la fe de los demás?
Si te encuentras en una situación aparentemente imposible que te tiene atrapada y en necesidad de Dios… Él quiere encargarse de ella.
Aunque nos falte fe, Dios quiere dárnosla. Podemos orar como el padre que le pidió sanidad a Jesús en Marcos 9:24: «—¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!» (NTV).
Con Dios, esperemos lo inesperado. Cuando actuamos con fe, Él corre hacia nosotras, revelándose de maneras que jamás podríamos imaginar.
por JODI HARRIS
