3 maneras de encontrar amistades vivificantes este año.
Las lágrimas se deslizaron por mis mejillas silenciosamente mientras pensaba en lo que me depararía el día como madre primeriza: un bebé llorando, una casa desordenada y una sensación abrumadora de temor.
¿Cómo era posible? Por fin tenía todo lo que creía que me haría sentir plena, importante y satisfecha; sin embargo, me sentía más miserable y sola que nunca. Cuando finalmente comprendí que una familia y una casa cómoda con un jardín florido no eran la clave de la felicidad plena, sentí un profundo dolor en el alma.
Dentro de nuestras almas existen profundidades que Dios diseñó personalmente y reservó para que fueran llenadas sólo por Él.
Pero toda mi vida había estado centrada en conseguir esas otras cosas que creía que me llenarían. Y cuando no encontré satisfacción al conseguirlas, me derrumbé y lloré: «Dios, no puedo más. ¿Qué hago ahora? ¿Cómo te encuentro? ¡Ayúdame!».
Unas semanas después, recibí una invitación de una amiga nueva. Miré mis pantalones deportivos cubiertos de saliva, me pasé las manos por mi pelo grasiento y deseé que mi mente anulara el deseo de no reunirme con ella ese día.
No podía con las relaciones que ya tenía; desde luego, no podía sacar tiempo para más. Además, si me acercaba demasiado a mujeres que parecían tener su vida resuelta, seguro que me juzgarían por el estado lamentable en que la mía se desmoronaba. Simplemente, no tenía espacio para nada más que mi familia.
Pero resulta que ese era precisamente el problema. Lo estaba dando todo por mi familia sin nada que me recargara, nadie que me animara en los momentos difíciles y nadie que me diera consejos prácticos según su experiencia parecida.
Así que preparé mi pañalera y salí por la puerta.
A lo largo de los años, he reflexionado sobre esa decisión crucial de reconocer la importancia de la amistad. No solo me han ayudado personalmente, sino que mis amistades han sido fundamentales para mi éxito (y a veces para mi supervivencia) en todos los roles que desempeño. Han hecho que Hebreos 10:24 cobre vida: «Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras».
Agradezco a las mujeres que han hecho esto por mí y que, además, me han enseñado a animar a otras. Lo que antes creía que le restaría valor a mi familia, en realidad le ha aportado una riqueza que no habría podido obtener de ninguna otra manera.
Si te identificas con la etapa que yo viví, aquí tienes tres maneras prácticas de encontrar amistades vivificantes este año:
1. Encuentra una amiga que se destaque en algo que te gustaría dominar. Puede ser conciliar la vida laboral y familiar, cocinar, organizar las habitaciones de los niños o cualquier otra cosa. Sea lo que sea, pregúntale si podrías dedicar tiempo a observar cómo hace lo que hace tan bien.
2. Elige una amiga con quien te sientas cómoda orando. No hay mejor regalo que podamos dar a nuestras familias que ser mujeres de oración. Orar con una amiga por nuestras familias no solo fortalecerá nuestros lazos con nuestros seres queridos, sino también con esa amiga.
3. Cultiva la amistad con alguien que esté una etapa por detrás de donde te encuentras en la vida. Ofrécele ayuda práctica en sus momentos de estrés, y comparte la sabiduría que has adquirido al pasar por esa misma etapa.
¿Por qué no dedicas un tiempo hoy a orar por tus amigas y por las que aún no conoces? ¡A Dios le encanta responder a esas oraciones por la amistad! Y créeme, lávate el pelo, por si acaso recibes una llamada como la que yo recibí hace tantos años.
por LYSA TERKEURST
