Lo que no debería ser así.
Una vez escuché a un pastor decir: «Mira el mundo que te rodea y pregunta: «¿Qué es algo que no debería ser así?» Ahí es donde comienza tu llamado».
Una mujer llamada Wendy miró alrededor de su comunidad en El Salvador, viendo a los cientos de niños que carecían de muchas necesidades básicas: alimentos, atención médica y educación. También vio a mamás cansadas con falta de esperanza, y eso le rompió el corazón.
No tenía tiempo ni dinero extra. Pero tenía ojos que no podían dejar de ver lo que no debería ser.
Wendy y su esposo abrieron las puertas de un centro de Compassion en la iglesia que pastoreaban, no porque tuvieran todo resuelto, sino porque era un salvavidas que podían ofrecer a aquellos que sufrían silenciosamente en la oscuridad.
Pienso en Wendy en los días en los que siento que el mundo se está cayendo a pedazos, cuando el dolor de mi quebrantamiento me hace querer cubrirme la cabeza con las sábanas y fingir que no veo nada en absoluto.
Porque seamos honestas: a veces, cuanto más grande se siente la carga, menor se vuelve nuestra respuesta.
No tenemos que mirar muy lejos para ver la oscuridad. Una madre arropará a su hijo para que se duerma esta noche preguntándose cómo mantendrá las luces encendidas mañana. Alguien lloró hasta quedarse dormido anoche y pensó en quitarse la vida. Los adolescentes adormecen su dolor en silencio porque nadie les ha dicho: «Tú importas».
Yo solo soy una persona, y tú también, y también lo es Wendy.
Podría haberse quedado callada. Podría haber dicho que no era su responsabilidad. Podría haber dicho que ya estaba poniendo de su parte. En cambio, dejó que su compasión la llevara a obedecer Isaías 58:10:
Si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas y como el mediodía será tu noche.
Este versículo clave no es sólo poético. Es una promesa de inversión santa: cuando entramos en la oscuridad de alguien y hacemos brillar la luz, Dios trae luz a nuestra propia oscuridad.
Dios sabe lo que se siente para nosotras vivir en la oscuridad: la incertidumbre después de las malas noticias, el dolor de las oraciones sin respuesta, el agotamiento de ver el quebrantamiento en cada rincón del mundo. Sin embargo, Isaías 58:10 nos recuerda que cuando derramamos nuestra ayuda a los demás, Dios la recíproca en nosotros.
El «sí» de Wendy no solo cambió la vida de los demás; cambió la suya. Descubrió que hacer brillar la luz de Dios no requiere perfección, solo presencia.
Gracias a su colaboración con Compassion, Wendy ahora alimenta a cientos de niños cada semana. Entrena a maestros para discipular a la próxima generación, llena una sala de juegos de risas, brinda esperanza a las mujeres tras las rejas e incluso ha recibido con brazos abiertos en su familia a un niño de su comunidad.
No tienes que tratar de arreglarlo todo. Solo sé lo suficientemente valiente como para iluminar un rincón del mundo.
Alguien está esperando al otro lado de tu «sí». ¿Entrarás en su oscuridad para hacer brillar la luz hoy?
por NICKI KOZIARZ
