Supera el miedo y la angustia.
Mi mente daba vueltas con la noticia tan inesperada. Después de menos de tres años, habían despedido a mi esposo del trabajo que estábamos seguros de que Dios lo había llamado a hacer. Tendríamos que vender nuestra hermosa casa y mudarnos a otro estado.
Escuelas nuevas para nuestras hijas.
Relaciones y conexiones nuevas.
Todo nuevo.
No quería enfrentarme a esas realidades.
El «golpe en el estómago» de lo inesperado puede tomar muchas formas. Un diagnóstico médico, el sufrimiento de un familiar, que un hijo se aleje de todo lo que le enseñamos o incluso una discusión que sacude una relación puede hacernos sentir derrotadas y sin fuerzas para seguir adelante. Encontré una palabra en el versículo clave de hoy que a menudo describe nuestra reacción ante esas interrupciones de la vida: «angustia».
Sin embargo, Dios dice: «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10).
He descubierto que la angustia es diferente al miedo. El miedo es ansiedad por lo que aún no ha ocurrido, pero la angustia es un desaliento paralizante ante un cambio de vida inesperado.
En Su Palabra, Dios nos asegura que no tenemos que angustiarnos por lo que ha pasado ni temer por lo que podría pasar. ¿Por qué? Él es nuestro Dios. En última instancia, Él tiene el control de todo y es consciente de cada momento de nuestras vidas. Le importamos lo suficiente como para caminar con nosotras y sacarnos adelante en cualquier circunstancia.
Nuestro versículo menciona tres promesas que Dios hace para ayudarnos en esos momentos:
- Él nos fortalecerá. Es fácil pensar, no puedo con esto. Pero Dios nos dará Su fuerza sobrenatural para hacer lo que pensamos que no éramos capaces de hacer.
- Él nos ayudará. La ayuda de Dios puede venir en forma de ideas para soluciones u otras personas para compartir la carga, o puede resolver la situación de maneras que solo Él puede lograr.
- Nos sostendrá con la diestra de Su justicia. Cuando el desánimo hace que nos colapsemos, Dios es Quien puede levantarnos, ponernos en pie y animarnos a seguir adelante. Su fidelidad nos mantiene firmes mientras navegamos por lo nuevo.
Oh, amiga, Dios se preocupa profundamente por ti. Él sabe cuando los eventos de la vida destruyen tu sentido de normalidad y te lanzan al caos de lo desconocido. Deja que Su Palabra y Su Espíritu Santo te animen: Dios es todopoderoso. Él puede manejar esto y porque te ama, te ayudará a salir del otro lado no solo de pie firme sino que también con tu fe y obediencia a Él intacta y más fuerte que nunca.
por KAREN WINGATE
