Estoy haciendo lo suficiente?
«¿Piensas que le estás dando a cada uno de tus hijos lo que necesita? Me preocupo por esto constantemente cuando se trata de mis hijos».
Alguna variación de esta pregunta llega a mi correo electrónico semanalmente.
Si bien creo que transmite algunos conceptos erróneos comunes sobre las familias numerosas (soy mamá de 10 hijos; sí, lo leíste bien), la principal motivación subyacente parece ser una persistente preocupación por no hacer «lo suficiente».
Pero siempre y cuando nuestro objetivo sea honrar a Dios con nuestras acciones, palabras y postura del corazón, buscando primero Su Reino, como nos recuerda el versículo clave de hoy… eso siempre será suficiente ante Sus ojos. «Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33).
¿Cómo se ve eso prácticamente en la maternidad? Tal vez muchas cosas diferentes, pero estas tres guías han fortalecido mi confianza, sirviendo a bien para mantener a raya la pregunta «¿estoy haciendo lo suficiente?»
- Observación
Por más común y corriente que parezca, cuando practicamos el arte de prestar atención, somos recompensadas con formas concretas y prácticas de amar a nuestros hijos. Si observar fuera un deporte olímpico, nosotras, las mamás, deberíamos dominar el primer, segundo y tercer lugar del podio de medallas.
- Intencionalidad
Una vez que hemos observado cuidadosamente a nuestros hijos, podemos aplicar ese conocimiento y tomar acción de manera intencionada.
Tomemos por ejemplo el amor por el baile de mi hijo. Cuando me di cuenta que tenía ritmo comencé a pensar en cómo podía cultivar esa habilidad de formas saludables. Pronto, encontré tutoriales de YouTube para un estilo de baile divertido y atlético llamado ‘shuffling’. Hicimos una sesión divertida y sudorosa aprendiendo los pasos más básicos de ese baile en familia. ¿Bailamos bien? No. Pero un poco de intencionalidad con una pizca de esfuerzo se convirtió en una forma única de conexión.
- Conexión
Has observado e invertido intencionadamente, pero ¿con qué fin? Los pasos sencillos a continuación me han ayudado a desarrollar una conexión genuina con mis hijos — quizás tú también puedes probarlos:
- Guarda tu celular. Nada dice «solo estoy fingiendo escuchar» como mirar con frecuencia nuestras pantallas en medio de una conversación.
- Haz preguntas. Una de las mejores maneras de conectarnos con nuestros hijos es hacer preguntas y luego permitirles el tiempo y el espacio para responder.
- Ora específicamente por cada hijo. Tomarse el tiempo para mencionar a cada hijo al Señor por su nombre y pedirle Su ayuda para conectarse con su corazón es crucial, pero a menudo se pasa por alto.
La inversión de tiempo, atención y cuidado inherente a cada uno de estos pasos es una de las actividades más valiosas y llenas de alegría que llevaremos a cabo. ¡Dios honrará estos esfuerzos en nuestra maternidad! Qué privilegio poder conocer, amar y discipular a otra alma eterna, sabiendo que, con Dios, lo que tenemos para dar es suficiente.
por ABBIE HALBERSTADT
